“El Frasco”: Con humor para una livianita…
Para una película livianita, claro está. Porque si busca un drama denso y complicado, balaceras con explosiones infernales, sangre a borbotones, duelos en el desierto con bolas rodantes de pasto seco, o naves espaciales que disparan y producen sonido en el espacio (Eso sí que es ciencia ficción), la película argentina “El Frasco” es exactamente lo que usted no quiere ver…
La simpleza y ternura de la nueva película de Alberto Lecchi (”El Juego de Arcibel”, “Nueces para el Amor”, “Una estrella y dos Cafés”, y la entretenida serie de HBO “Epitafios”) son realmente cautivantes, en el sentido de que la historia fluye con ritmo suave pero suficiente para hacerla entretenida (aunque puede parecer un poco lenta para algunos). Es verdad: la historia no es nueva. De hecho, responde a la clásica formula de comedia romántica de enredos:
(tímido + tímida) * (situación incomoda)/(mentira piadosa) ═ (amor complicado)
Y también es más cursi que “Hello Kitty”. En definitiva, es una película para la cual hay que hacerse el humor de verla, para soportar la musiquita tiernucha de “Teletubbies” y los momentos empalagosos.
La trama: El “mudo” Pérez (Darío Grandinetti – “Matar a todos”, “El lado oscuro del Corazón”) es un tímido conductor de buses con un oscuro pasado, que se siente fuertemente atraído por Romina (Leticia Brédice – “Nueve Reinas”, “La Peste”), la profesora del colegio de uno de los pueblitos en la ruta de Pérez. Cuando Romina le pide a Pérez que lleve una muestra de orina al medico de la ciudad, y a éste la pierde accidentalmente, se desata un manojo de situaciones enredosas que hará que Pérez y Romina se vayan conociendo y…. buéh, lo típico.
Si bien la película es agradable de ver y lo hace sentir a uno como un estúpido sonriente inconciente de cualquier crisis económica global imperante, los incontables clichés son un tanto agotadores, y yo al menos quedé con ganas de haber visto lo mismo pero resumido en una media hora.
Es rescatable el delicado trabajo hecho en los pequeños detalles, como por ejemplo en muchas de las actitudes del “mudo” Pérez, que con tan solo una sonrisa en el momento adecuado, declara estar perdidamente enamorado de Romina. Ambos personajes son en lo extremo queribles y adoptables como las figuras del ser enamoradizo que llevamos dentro.
Para llevar a la polola, a la señora, a la mamá y a la abuelita al cine. Le doy un set de frascos irrompibles y una terapia comunicacional al mudo Pérez, porque como crítico serio, TENGO que darle algo. Algunos dan estrellitas, otros notas… yo le doy lo ya mencionado.
“El Frasco”
Director: Alberto Lecchi
Guionistas: Pablo Solarz
Año: 2008
Género: Comedia
Elenco: Darío Grandinetti, Leticia Brédice